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<?xml-stylesheet type="text/xsl" href="../assets/xml/rss.xsl" media="all"?><rss version="2.0" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"><channel><title>Sin Dioses (Publicaciones sobre diseño inteligente)</title><link>http://sindioses.org/</link><description></description><atom:link href="http://sindioses.org/categories/diseno-inteligente.xml" rel="self" type="application/rss+xml"></atom:link><language>es</language><copyright>Contents © 2001-&lt;script&gt;var hoy=new Date(); document.write(hoy.getFullYear())&lt;/script&gt;&lt;noscript&gt;2100&lt;/noscript&gt; &lt;a href="mailto:editores-sindioses@googlegroups.com"&gt;Sin Dioses&lt;/a&gt; Se permite la reproducción del contenido para fines educacionales y/o científicos siempre y cuando se mencione claramente nuestro sitio web, así como el nombre del autor de cada artículo. Se prohibe su reproducción con fines comerciales.</copyright><lastBuildDate>Thu, 29 Jan 2026 20:53:40 GMT</lastBuildDate><generator>Nikola (getnikola.com)</generator><docs>http://blogs.law.harvard.edu/tech/rss</docs><item><title>Diseño ¿inteligente?: más bien una idea extraordinariamente tonta</title><link>http://sindioses.org/colGlenys/glenys20131021.html</link><dc:creator>Glenys Álvarez</dc:creator><description>&lt;p class="primera"&gt;Vamos a zambullirnos en esta pseudociencia. El diseño inteligente, en primer lugar, no es considerado por la ciencia por razones bien escuetas, no presenta evidencias ni hace predicciones que conduzcan a experimentos verificables que sustenten su afirmación principal que reza: “los sistemas físicos y biológicos que observamos en el Universo son el resultado del diseño intencional de un creador inteligente”.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Un creador inteligente. La evolución, decididamente, no es inteligente y ocurre gracias a varios elementos que surgen y se desarrollan de sus propios resultados, sin propósito alguno más que la supervivencia del organismo y la prosperidad de sus genes. Bien lo expresó el popular astrónomo Carl Sagan con aquella frase que casi todos conocemos bien: Afirmaciones extraordinarias requieren siempre de evidencia extraordinaria. Hasta el momento, las evidencias apuntan hacia la evolución biológica. La idea de un creador inteligente sólo trae nuevas y absurdas preguntas. ¿De dónde vino este ser?, ¿dónde está?, ¿cómo fue hecho y por quién?, ¿hay otros como él?, ¿por qué no hace evidente su existencia?...&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;¿Cómo sobrevive, entonces, el diseño inteligente?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si aún sobreviven las religiones, el diseño inteligente es la mejor medicina en estos tiempos modernos. Aparte de que teorías como la tierra plana y hueca, la astrología, la homeopatía y la cienciología, para nombrar algunas, calan en el cerebro humano como lotería en neuronas apostadoras, este nuevo fraude apunta a los creyentes que desean “pruebas”, y sin son científicas, pues mucho mejor. Pero no lo son. Precisamente por ello, los científicos se han unido al coro de personas que intentan enseñar un poco sobre la evolución a los no científicos, porque el diseño inteligente engatusa a numerosas personas debido a la ignorancia que persiste en cuanto a la evolución y la mala información que rodea a la ciencia. Más allá de algunos ateos y agnósticos interesados en refutar esta insana idea, los científicos están viendo ahora la necesidad de involucrarse en ello; no hay ningún tipo de evidencia científica que la sustente, por ende, los sistemas educativos no deben enseñarla como ciencia. De hecho, sus postulados carecen de lógica, todos rodeando la idea de que existe un creador inteligente detrás del universo, tratando siempre de corroborarla con cada vez más y más intricados inventos.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Biólogos y filósofos nos dicen que el diseño inteligente se revela como un fraude tan hábilmente construido que es algo así como la ilusión del mago que distrae y desvía la atención de la audiencia (la que está dispuesta a creer) al tiempo que oculta la naturaleza del engaño. Y los resultados no son menos que “milagrosos” ya que, como un mago, hace aparentemente plausible un evento imposible. De hecho, es la definición misma de un milagro, ¿cómo tomarlo en serio? Sin evidencias que la sustenten, toda afirmación permanece sin fundamentos, más aún, el diseño inteligente no hace predicciones que conduzcan a experimentos verificables y esa es la única forma de confirmar o negar sus conclusiones.&lt;/p&gt;
&lt;img alt="" class="align-right" src="http://sindioses.org/colGlenys/glenys20131021_LeonardKrishtalka.jpg"&gt;
&lt;!--  --&gt;
&lt;p&gt;“El diseño inteligente no es más que el creacionismo con un esmoquin barato”, dijo Leonard Krishtalka, director del Instituto de Biodiversidad y profesor de Ecología y Biología Evolutiva en la Universidad de Kansas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Pero las diferencias son enormes. El creacionismo está mucho más cerca de las religiones. Ciertamente, el diseño inteligente no proclama que la tierra tiene 10,000 años, sus trucos son mucho más elusivos. Pero tomemos primero la resistencia científica, eso que ayuda a la ciencia a progresar, cualquier idea nueva se encontrará con fuerte oposición por parte de sus colegas. La confirmación experimental es sumamente importante cuando se desea avanzar una idea y esa confirmación debe ser obtenida por otros equipos científicos, es bastante complicado porque se busca objetividad entre los cerebros de una raza mayormente subjetiva, el resultado ha sido el método científico. Más allá de los científicos, sin embargo, encontramos otra resistencia, que en su mayoría está basada en una creencia nacida de la tradición, una idea que ha sido refutada con información sustentada por pruebas; de repente, las filosofías pasadas cambian pero las personas que aún creen en ellas no están preparadas para cambiar también.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Ninguna especie comienza su recorrido sabiendo. Pasan de la ignorancia al conocimiento a través de la curiosidad, el descubrimiento, la aplicación y el tiempo, sólo así progresan. No obstante, ese progreso significa también dejar a un lado lo que se pensaba o integrarlo, si es posible, al nuevo conocimiento. Pero hay obstáculos, grandes obstáculos que se interponen; dinero y poder son dos elementos claves que llevan a la promoción de la ignorancia para mantener la creencia viva, de hecho, creer en sí se convierte en una necesidad y los resultados lo vemos a nuestro alrededor, sazonados en su propia cultura. El pasado forja el presente, eso es indudable, la diferencia está en la capacidad de aprendizaje; cuando el individuo aprende en vez de aceptar, cambia en vez de estancarse y exige evidencias para tomar decisiones, podemos entonces hablar de desarrollo en sus habilidades superiores.&lt;/p&gt;
&lt;img alt="" class="align-left" src="http://sindioses.org/colGlenys/glenys20131021_DonaldESimanek.jpg"&gt;
&lt;!--  --&gt;
&lt;p&gt;El diseño inteligente es un atentado fallido hacia esa sabiduría. Toman el camino que saben es el correcto, la evolución, y la salpican con su propia agenda: el creador inteligente. El problema principal radica, indudablemente, en que no presentan pruebas sobre su existencia. Desde ahí, la manufacturación comienza y en su sutil receta de ambivalencia y confusión, la interpretación y la especulación son sus características. Los del diseño inteligente suelen hablar de cinco grandes fases que Donald E. Simanek del departamento de filosofía de la Universidad Lock Haven en Pennsylvania ha recogido de la siguiente forma: Estructuras complejas, Organismos bien adaptados a sus funciones, Complejidad irreducible, Improbabilidad y Diseño que requiere de diseñador.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Examinémoslas un poco.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El tiempo, uno de los grandes problemas de la especie. Somos incapaces de ver más allá de tres, a lo mejor, cuatro generaciones; es altamente posible que no aprendamos del pasado y nuestros cerebros suelen pensar que las cosas deben de ocurrir en nuestro tiempo de vida. Eso de millones de años es difícil de asimilar, de hecho, los creacionistas dicen que esta roca de 4,600 millones de años ¡sólo tiene 10,000! Eso se llama ser extravagantemente desquiciado. Pero los diseñadores inteligentes no niegan el tiempo, ni que los organismos se desarrollaron de lo simple a lo complejo, pero niegan rotundamente que esa progresión haya ocurrido gracias a leyes naturales, ellos aseguran que esos mecanismos que llevan de lo simple a lo complejo fueron creados por un diseñador. El problema es que no han podido nombrar, aunque sea uno, que no se demuestre haya evolucionado a través de leyes naturales. De hecho, el creador es de bajo rendimiento, completamente subrealizado. Comenzó con el ojo, el sistema inmunológico, el ser humano; las explicaciones científicas sobre la evolución de estos sistemas complejos lo han dejado con el diseño de un simple flagelo y una ratonera. La realidad es que lo único que parece complejamente irreducible es el propio diseñador, todo lo demás es explicado por la ciencia.&lt;/p&gt;
&lt;img alt="" class="align-left" src="http://sindioses.org/colGlenys/glenys20131021_irreducible.jpg"&gt;
&lt;!--  --&gt;
&lt;p&gt;Esta oscura piscina donde habita la complejidad irreducible nos lleva a las viejas falacias de Michael Behe, para muchos, una terrible pérdida de tiempo que persiste a pesar de no tener ningún tipo de prueba a su favor. La idea se centra en la identificación de organismos con características importantes, que, si se pierden, condenan a la especie a la extinción. Una característica que no podría, aseguran, evolucionar de forma natural. Hasta la fecha, no hay pruebas.&lt;/p&gt;
&lt;img alt="" class="align-right" src="http://sindioses.org/colGlenys/glenys20131021_behe.jpg"&gt;
&lt;!--  --&gt;
&lt;p&gt;“Behe no ha podido convencer a nadie con sus ejemplos y ha tenido que recurrir a la idea de que la falta de evidencia fósil es la responsable de que no observemos 'ciertos pasos en ciertas progresiones evolutivas'. Pero, en mi opinión, todas esas palabras son un completo desperdicio ya que sólo nos distraen del vacío fundamental de la hipótesis de un 'diseñador'”, explica Simanek.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El argumento de la improbabilidad, por otro lado, trae ejemplos absurdos como el de los automóviles de Henry Morris, que asegura que es imposible que procesos evolutivos biológicos formen un automóvil; no obstante, es la ignorancia que produce el planteamiento mismo donde radica el problema.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;“Los creacionistas creen que un ser humano no puede surgir de la evolución natural. Eso no es más que una caricatura de los procesos de evolución. Los cálculos de probabilidad creacionistas son notoriamente fraudulentos pues sólo consideran la probabilidad entre diversas partes que se ensamblan. En física y química, sin embargo, las cosas son diferentes. Hay fuerzas que actúan entre las partículas y las estructuras, además, hay que tener en cuenta las leyes de interacción y la energía ya que aumentan en gran medida las probabilidades de que lo simple genere estructuras estables de mayor complejidad. Más aún, eso ayuda a garantizar que estas estructuras estables persistan en su forma y función”, escribe Simanek.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No sólo eso, algunos argumentos de refutación hacia el diseño inteligente aseguran que la evolución biológica sí creó un automóvil y lo hizo naturalmente, a través de la producción del extraordinario cerebro humano, capaz de crear cosas más complejas que un coche.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los defensores del diseño también proclaman que hay un diseñador detrás de la buena y apropiada adaptación. Esta noción explica lo natural como algo sobrenatural y nos dice que una especie bien adaptada 'aprendió' sobre esta adaptación gracias al diseñador, él lo hizo posible garantizando mecanismos que todavía desconocemos. Sin embargo, los defensores de estos conceptos no explican por qué el diseñador tuvo que crear tantas especies que luego se extinguieron, como los dinosaurios.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;“Si los creacionistas rechazan la noción de que todas las especies están vinculadas, deben concluir que los dinosaurios no tenían descendientes. Entonces, ¿cuál era su función en el gran escenario de las cosas?, más aún, ¿cuál es el propósito de todo el largo proceso de evolución?”.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La joya de esta propuesta es el diseñador, aunque nadie aún sepa cuál es su gran propósito. Muchos acusan a la evolución de ser producto de probabilidad fortuita, sin embargo, la falta de conocimiento en la ciencia, mayormente, es responsable de estas fallas.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;“Las mutaciones son fortuitas en el sentido, únicamente, de que no son producidas por una anticipación a lo necesario. La selección natural es cualquier cosa menos aleatoria. La selección natural no es un proceso guiado por un poder superior sino simplemente por cuáles genes sobreviven y cuáles no”, expresó el biólogo y autor Richard Dawkins en una entrevista. “Es realmente difícil saber por qué hay personas inteligentes, educadas en la evolución, que deciden seguir caminos religiosos. Me parece que es una traición a la ciencia. Esas personas tienen una agenda religiosa que, por razones que a lo mejor sólo ellos saben, elevan por encima de la ciencia”.&lt;/p&gt;
&lt;img alt="" class="align-right" src="http://sindioses.org/colGlenys/glenys20131021_FSM.jpg"&gt;
&lt;!--  --&gt;
&lt;p&gt;En las mismas palabras de siempre, el diseño inteligente reitera sin evidencias que Dios lo hizo todo, incluyendo la evolución. Por supuesto, si en vez de Dios escribes el Monstruo de Espagueti Volador, recibes los mismos resultados, el mismo número de evidencias. Al buen entendedor... Ramen.&lt;/p&gt;
&lt;section id="que-tipo-de-inteligencia-creo-al-disenador-inteligente"&gt;
&lt;h2&gt;¿Qué tipo de inteligencia creó al diseñador inteligente?&lt;/h2&gt;
&lt;section id="los-rastros-de-la-inexistencia"&gt;
&lt;h3&gt;Los rastros de la inexistencia&lt;/h3&gt;
&lt;p&gt;Para la lógica, el problema comienza y termina en el diseñador. ¿Cómo explicarlo? La deducción racional clama que se trata de una idea creada por el cerebro humano. Hemos visto cómo ha cambiado a través de los tiempos y culturas; realmente no tiene sentido pensar que pertenecemos a la religión 'oficial' y que las demás no cuentan; de la misma forma, es ridículo afirmar que mi dios particular es el verdadero. Precisamente por eso, muchas religiones aseguran que todos son el mismo. El problema es que este protector en los cielos sólo deja tras él rastros de inexistencia.&lt;/p&gt;
&lt;img alt="" class="align-left" src="http://sindioses.org/colGlenys/glenys20131021_disenador.jpg"&gt;
&lt;!--  --&gt;
&lt;p&gt;De hecho, una buena razón para rechazar al diseñador es el hecho de que sus acciones son inobservables, las nociones en el Diseño Inteligente carecen de experimentos directos y la respuesta que solemos obtener de sus defensores es que en el futuro podría descubrirse un mecanismo que confirme sus creencias; en principio, existe siempre esa posibilidad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mi madre no llegó al ateísmo a través de la ciencia. “Sólo hay que mirar el estado del mundo para saber que ningún dios existe”, dice. De la misma forma, sólo hay que analizar la idea del diseñador para destruir sus castillos de naipes. No obstante, obviemos la ausencia total de evidencias a su favor y todo lo que vemos en su contra a nuestro alrededor, imaginemos, entonces, que existe este creador, este diseñador inteligente que nos regaló la capacidad de adaptación y creó la posibilidad de hacer lo simple, complejo. Preguntémonos entonces, ¿qué inteligencia creó al diseñador?, ¿qué inteligencia creó al creador del diseñador? y ¿cuáles han sido sus propósitos?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si estamos averiguando y descubriendo de qué está hecho el universo, es normal que nos hagamos las mismas preguntas si nuestra explicación inicia en los planes y propósitos de un diseñador. Si la ciencia sospechara que es posible descubrir las partículas de lo conforman, los científicos estarían trabajando en el asunto. Pero encontramos muchas definiciones de dios, depende de dónde estemos buscando, para las religiones cristianas se trata del creador, la Biblia dice que es incambiable y eterno, sin un punto de origen; en el Islam, dios es el único que puede juzgar en todo el universo y algunos le agregan decenas de atributos; en el judaísmo hay un solo Dios creador con el que los judíos pueden establecer una relación personal. Para ellos, dios sigue trabajando en el mundo y todo lo que hace afecta a la gente. Muchos de los cristianos que conozco también lo piensan así, por supuesto, las religiones cristianas surgen del judaísmo. Los judíos, sin embargo, no reconocen a Jesús.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La naturaleza del creador deja mucho que desear. Especialmente si andas en busca de respuestas científicas, resultados observables y experimentos demostrables.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;“Dios es incorpóreo y eterno, no tiene sexo pues no es humano, no tiene punto de origen ni de final, es eterno y no hay más. Las religiones lo nombran de forma distinta pero es sólo uno, el dios de todos”, expresa María Ignacia Córdoba, cristiana de la nueva era, dice ser; le pregunté si las religiones, entonces, eran todas irrelevantes y decidió que lo eran.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Aún así, no sabemos de qué está hecho el creador. Aunque un ser de esa calaña, que anda en movimiento y hace cosas que nos afectan, sería posible de rastrear de alguna forma y analizar qué tipo de partículas lo forman. “Dios es más inteligente de lo que jamás serás. Él no permitirá que nadie lo vea”.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;¿Es eso inteligencia? ¿Negarse a ayudar a su creación?&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La única respuesta racional es que no existe. Es una idea creada por nuestros cerebros que se ha convertido en el meme de Dawkins y continúa creando horrores en el planeta. Lo maravilloso se lo atribuyen a él, lo horrible a sus planes misteriosos o al diablo (igual de inexplicable e inexistente).&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;“A menudo y confianzudamente se ha afirmado que el origen del hombre no puede ser conocido, sin embargo, la ignorancia engendra confianza con más frecuencia que el conocimiento: son aquellos que saben poco, y no los que saben mucho, los que afirman tan positivamente que este o aquel problema nunca será resuelto por la ciencia”, escribió Charles Darwin.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Para mí, este problema hace mucho que ya fue resuelto por la ciencia.&lt;/p&gt;
&lt;hr style="clear: both"&gt;&lt;div class="nocalibre docutils container"&gt;
&lt;p&gt;Volver al &lt;a class="reference external" href="http://sindioses.org/colGlenys/index.html"&gt;índice de la Lupa Herética&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;&lt;a class="reference external" href="http://sindioses.org/principal.html"&gt;Menú principal&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p class="colofon"&gt;© 2008-2026 Glenys Álvarez y Sin Dioses. Prohibida la reproducción con fines comerciales.&lt;/p&gt;
&lt;!-- This data file has been placed in the public domain. --&gt;
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&lt;/section&gt;
&lt;/section&gt;</description><category>diseño inteligente</category><category>pseudociencia</category><guid>http://sindioses.org/colGlenys/glenys20131021.html</guid><pubDate>Mon, 21 Oct 2013 15:00:00 GMT</pubDate></item><item><title>El regalo de Dios a Kansas</title><link>http://sindioses.org/sociedad/regalokansas.html</link><dc:creator>Richard Dawkins (traducción de Gabriel Rodríguez Alberich)</dc:creator><description>&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Resumen:&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Mientras la derecha religiosa lucha contra la enseñanza de la evolución en Kansas, Richard Dawkins defiende la lógica científica.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p class="primera"&gt;La ciencia se alimenta del misterio. Mi colega Matt Ridley lo ha expresado así: “La mayoría de los científicos se aburren con lo que ya han descubierto. Es la ignorancia lo que les impulsa”. La ciencia explota la ignorancia. El misterio -lo que todavía no sabemos; lo que todavía no comprendemos- es la veta madre que buscan los científicos. Los místicos se regocijan con el misterio y quieren que permanezca misterioso. Los científicos se regocijan con el misterio por una razón muy distinta: les proporciona algo que hacer. Quizás no lo entendamos todavía, ¡pero estamos trabajando en ello! Cada misterio que se resuelve saca a la luz problemas sin resolver, y el científico lo aborda con entusiasmo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El reconocimiento de la ignorancia y el desconcierto son vitales para la buena ciencia. Por tanto, es irritante, como mínimo, que los enemigos de la ciencia le den la vuelta a ese reconocimiento constructivo y abusen de ellos para sacar provecho político. Es peor que irritante. Amenaza a la propia empresa de la ciencia. Este es exactamente el efecto que está teniendo el creacionismo o la 'teoría del diseño inteligente' (ID), especialmente porque sus propagandistas son hábiles, superficialmente plausibles y, sobre todo, están muy bien financiados. El ID, por cierto, no es una nueva forma de creacionismo. Es simplemente creacionismo disfrazado, por razones políticas, bajo un nuevo nombre.&lt;/p&gt;
&lt;img alt="" class="align-right" src="http://sindioses.org/sociedad/regalokansas02.jpg"&gt;
&lt;p&gt;Ni siquiera es seguro para un científico expresar una duda temporal, como método retórico, antes de ponerse a disiparla.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;“Suponer que el ojo, con todos sus inimitables artificios para ajustar el foco a distintas distancias, para admitir distintas cantidades de luz y para la corrección de la aberración esférica y cromática, pudo haberse formado por selección natural parece, lo confieso libremente, absurdo de todo punto.”&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Verá citada una y otra vez esta frase de Charles Darwin por los creacionistas. Nunca citan lo que va a continuación. Darwin continuaba inmediatamente para vencer su incredulidad inicial. Otros han continuado con su fundación, y hoy el ojo es un ejemplo de la evolución gradual y acumulativa de una ilusión de diseño casi perfecta. El capítulo relevante de mi libro Escalando el monte improbable se llama “Los cuarenta caminos hacia la iluminación”, en honor al hecho de que, lejos de que sea difícil de evolucionar, el ojo ha evolucionado al menos cuarenta veces de manera independiente en el reino animal.&lt;/p&gt;
&lt;img alt="" class="align-left" src="http://sindioses.org/sociedad/regalokansas03.jpg"&gt;
&lt;p&gt;El distinguido genetista de Harvard Richard Lewontin es citado a menudo diciendo que los organismos “parecen haber sido diseñados cuidadosa e ingeniosamente”. De nuevo, esto era un preliminar retórico para explicar cómo la poderosa ilusión de diseño procede de la selección natural. La cita aislada elimina el énfasis implícito en “parecen”, dejando como resultado lo que una audiencia ingenuamente devota -en Kansas, por ejemplo- quiere oír.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La distorsión engañosa de las palabras de los científicos para ajustarse a la agenda anticientífica se encuentra entre los muchos hábitos anticristianos de los autores fundamentalistas. Pero Decir mentiras por Dios (título del libro del espléndidamente pugnaz geólogo australiano Ian Plimer) no es el problema más serio. Hay que hacer una observación más importante, y apunta directamente al corazón filosófico del creacionismo.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;La metodología estándar de los creacionistas -de hecho, todos sus argumentos son variantes de ella- es encontrar algún fenómeno de la naturaleza para el que, en su opinión o incluso en realidad, el darwinismo no puede dar fácilmente una explicación. Darwin dijo:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;“Si se pudiera demostrar que existe algún órgano complejo que no pudo formarse por un gran número de modificaciones pequeñas sucesivas, mi teoría se derrumbaría completamente.”&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los creacionistas explotan la ignorancia y la incertidumbre, no como acicate para la investigación honesta, sino para aprovecharse y abusar del reto de Darwin. “Apuesto a que no puede decirme cómo evolucionó en etapas graduales lentas el codo de la rana comadreja moteada”. Si el científico no es capaz de dar una respuesta inmediata y detallada, se saca una conclusión por defecto: “Por tanto, la teoría alternativa, el 'diseño inteligente', gana por omisión”. Téngase en cuenta, primero, la lógica parcial: si la teoría A falla en algo en particular, ¡la teoría B debe de ser correcta! Se nos induce a pasarnos a la conclusión por omisión sin siquiera averiguar si la teoría por omisión falla en el mismo particular. Se le concede al ID una protectora inmunidad (bastante equivocadamente, como ya he mostrado en otra parte) contra las preguntas rigurosas que surgen de la evolución.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Téngase en cuenta, en segundo lugar, cómo la estratagema creacionista socava el regocigo natural -de hecho, necesario- del científico ante la incertidumbre. Un científico actual estadounidense no se atreve a decir:&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;“Hum, interesante observación. Me pregunto cómo evolucionó el codo de los ancestros de la rana comadreja. No soy un especialista en ranas comadreja, tendré que ir a la biblioteca de la Universidad y echar un vistazo. Puede resultar un proyecto interesante para un estudiante de licenciatura.”&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;No. En el momento en el que un científico dijera algo así -y mucho antes de que el estudiante comenzara el proyecto-, la conclusión por omisión sería el titular de algún panfleto creacionista: “La rana comadreja sólo puede ser un diseño de Dios”.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Una vez comencé un capítulo sobre la famosa explosión cámbrica con las palabras: “Es como si los fósiles hubieran sido enterrados allí sin ninguna historia evolutiva”. De nuevo, esto era un comienzo retórico, dirigido a despertar el apetito del lector para la explicación que seguía. La triste retrospectiva me dice ahora qué predecible era que mi comentario fuera sacado alegremente de contexto. Los creacionistas adoran los 'huecos' en el registro fósil.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Hay muchas transiciones evolutivas documentadas elegantemente por una serie más o menos continua de fósiles intermedios en cambio gradual. Algunas no, y estas constituyen los famosos 'huecos'. Michael Shermer ha señalado ingeniosamente que si el descubrimiento de un nuevo fósil divide un 'hueco' en dos partes, ¡el creacionista declarará que ahora hay dos huecos! Pero, en cualquier caso, téngase en cuenta de nuevo el uso injustificado del argumento por omisión. Si no hay fósiles para documentar una transición evolutiva postulada, la suposición por omisión es que no existe transición evolutiva: Dios debe haber intervenido.&lt;/p&gt;
&lt;img alt="" src="http://sindioses.org/sociedad/regalokansas04.jpg"&gt;
&lt;p&gt;Es completamente ilógico exigir una documentación completa de cada paso de cada narración, tanto en evolución como en cualquier otra ciencia. Sólo una pequeña parte de los animales muertos se fosilizan, y tenemos suerte de tener todos los fósiles intermedios que tenemos. Podríamos perfectamente no tener ningún fósil, y la evidencia de evolución de otras fuentes, como la genética molecular y la distribución geográfica, sería todavía abrumadoramente contundente. Por otro lado, la evolución produce la firme predicción de que si aparece un solo fósil en un estrato geológico equivocado, la teoría sería echada por tierra. Cuando un entusiasta popperiano le desafió a decir cómo podría falsarse la evolución, J. B. S. Haldane gruñó famosamente: “Conejos fosilizados en el precámbrico”. Nunca se han encontrado fósiles anacrónicos así, a pesar de las desacreditadas leyendas creacionistas sobre cráneos humanos en las vetas de carbón y huellas humanas entremezcladas con huellas de dinosaurio. La afición de los creacionistas por los 'huecos' en el registro fósil es una metáfora de su amor por los huecos en el conocimiento en general. Los huecos, por omisión, los rellena Dios. ¿No se sabe cómo funcionan los impulsos nerviosos? ¡Bien! ¿No se comprende cómo se guardan los recuerdos en el cerebro? ¡Excelente! ¿La fotosíntesis es un proceso misteriosamente complejo? ¡Maravilloso! Por favor, no trabajen sobre el problema, sólo dense por vencidos y apelen a Dios. Querido científico, no trabaje en sus misterios. Denos sus misterios, porque podemos utilizarlos. No desaproveche la ignorancia investigando para eliminarla. La ignorancia es el regalo de Dios a Kansas.&lt;/p&gt;
&lt;hr class="docutils"&gt;
&lt;img alt="" class="align-right" src="http://sindioses.org/fotos/dawkins2.jpg"&gt;
&lt;p&gt;&lt;a class="reference external" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Richard_Dawkins"&gt;Richard Dawkins&lt;/a&gt; es biólogo evolutivo, nació en Nairobi, Kenya, en 1941 y se educó en la Universidad de Oxford. Comenzó su carrera como investigador en los 60, estudiando bajo la dirección del etólogo Nico Tinbergen, ganador del premio Nóbel, y desde entonces su trabajo ha girado en torno a la evolución del comportamiento. Ha obtenido las cátedras Gifford de la Universidad de Glasgow y Sidwich del Newham College de Cambridge. Además ha sido profesor de zoología de las universidades de Oxford y California, ha presentado programas de la BBC y dirigido varias publicaciones científicas. En 1995 se convirtió en el primer titular de la recién creada cátedra Charles Simony de Divulgación Científica en la Universidad de Oxford. Autor de obras muy leídas como:&lt;/p&gt;
&lt;ul class="simple"&gt;
&lt;li&gt;&lt;p&gt;El gen egoísta (1976; segunda edición, 1989; tercera, 2006)&lt;/p&gt;&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;&lt;p&gt;El fenotipo extendido (1982)&lt;/p&gt;&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;&lt;p&gt;El relojero ciego&lt;/p&gt;&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;&lt;p&gt;El río del Edén (1995)&lt;/p&gt;&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;&lt;p&gt;Escalando el monte improbable (1996)&lt;/p&gt;&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;&lt;p&gt;Destejiendo el arco iris (1998) — Dawkins, con ironía pero también con rigor científico, se enfrenta a las pseudociencias mostrando lo que son: fraude, ilusión, alucinación, error o embuste.&lt;/p&gt;&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;&lt;p&gt;El capellán del diablo (2003)&lt;/p&gt;&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;&lt;p&gt;The Ancestor's Tale: A Pilgrimage to the Dawn of Evolution (2004); El cuento del antepasado: un viaje a los albores de la evolución (2008)&lt;/p&gt;&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;&lt;p&gt;The God Delusion (2006); El espejismo de Dios (2007)&lt;/p&gt;&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;&lt;p&gt;The Greatest Show on Earth: The Evidence for Evolution (2009) (Evolución. El mayor espectáculo sobre la Tierra)&lt;/p&gt;&lt;/li&gt;
&lt;/ul&gt;
&lt;hr class="docutils" style="clear: both"&gt;&lt;div class="nocalibre docutils container"&gt;
&lt;ul class="simple"&gt;
&lt;li&gt;&lt;p&gt;Volver a la sección &lt;a class="reference external" href="http://sindioses.org/sociedad/index.html"&gt;Sociedad y religión&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;&lt;p&gt;&lt;a class="reference external" href="http://sindioses.org/principal.html"&gt;Menú principal&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/li&gt;
&lt;/ul&gt;
&lt;/div&gt;</description><category>ciencia</category><category>debate</category><category>diseño inteligente</category><category>educación</category><category>lógica</category><category>religión</category><guid>http://sindioses.org/sociedad/regalokansas.html</guid><pubDate>Sat, 21 May 2005 03:00:00 GMT</pubDate></item><item><title>Inferencias de diseño inteligente en los niños</title><link>http://sindioses.org/cienciaorigenes/intdesign.html</link><dc:creator>Chris Wade, traducido por Juan Carlos Cisneros</dc:creator><description>&lt;p class="primera"&gt;Estudios recientes han llevado a la teoría de la Teleología Promiscua &lt;a class="brackets" href="http://sindioses.org/cienciaorigenes/intdesign.html#footnote-1" id="footnote-reference-1" role="doc-noteref"&gt;&lt;span class="fn-bracket"&gt;[&lt;/span&gt;1&lt;span class="fn-bracket"&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;, la cual propone que los niños tienden a dar explicaciones teleológicas para una gama más amplia de objetos que los adultos, desde artefactos, hasta entidades biológicas y entidades naturales no-biológicas tales como formaciones rocosas y fenómenos climáticos. Esta tendencia proviene de una mayor inclinación a dar explicaciones propositales cuando otros tipos de explicaciones causales no son obvias, así como un inminente mecanismo de razonamiento intencional. Investigadores han mostrado que hasta cerca de los diez años, una edad a la cual la mayoría de los niños de los EUA habrán recibido una cantidad suficiente de educación científica para proveer explicaciones no-teleológicas para fenómenos no-biológicos, los niños dan explicaciones teleológicas para ese tipo de fenómenos &lt;a class="brackets" href="http://sindioses.org/cienciaorigenes/intdesign.html#footnote-2" id="footnote-reference-2" role="doc-noteref"&gt;&lt;span class="fn-bracket"&gt;[&lt;/span&gt;2&lt;span class="fn-bracket"&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;. Cuando se les pregunta por la "función", si la hay, de varias propiedades de artefactos, entidades biológicas y no-biológicas, los niños estadounidenses menores de diez fácilmente proveen una explicación funcional, y prefieren las explicaciones funcionales a las físicas cuando se les da la opción &lt;a class="brackets" href="http://sindioses.org/cienciaorigenes/intdesign.html#footnote-3" id="footnote-reference-3" role="doc-noteref"&gt;&lt;span class="fn-bracket"&gt;[&lt;/span&gt;3&lt;span class="fn-bracket"&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;. Los niños a los cuales les han contado historias sobre los orígenes de entidades naturales (biológicas y no-biológicas), al pedírseles más tarde que las recuerden, frecuentemente las "reconstruyen" de manera que puedan albergar más explicaciones teleológicas (ver aqui; en inglés). Los niños británicos también han mostrado esta tendencia, aunque no es tan fuerte en ellos como lo es en los estadounidenses, un hecho seguramente debido a las diferencias de religiosidad entre EUA y el Reino Unido. Los niños en los EUA están seguramente más expuestos a explicaciones de diseño para fenómenos naturales a una edad temprana que los niños del Reino Unido.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Si los niños poseen una tendencia natural a dar explicaciones teleológicas para fenómenos naturales, tambien deben creer que esos fenómenos fueron creados intencionalmente por un diseñador inteligente. Y, de hecho, niños estadounidenses entre los cinco y once años, ambos de familias religiosas y arreligiosas, responderán, si se les da la opción, que entidades biológicas fueron creadas por Dios. Sólo después de los once años la tendencias a creer que Dios creó a los animales comienzan a diverger en esos dos grupos[4].&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En un estudio &lt;a class="brackets" href="http://sindioses.org/cienciaorigenes/intdesign.html#footnote-5" id="footnote-reference-4" role="doc-noteref"&gt;&lt;span class="fn-bracket"&gt;[&lt;/span&gt;5&lt;span class="fn-bracket"&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;, a niños británicos de edades entre cinco y diez se les mostraron fotos de ítemes de diferentes clases &lt;a class="brackets" href="http://sindioses.org/cienciaorigenes/intdesign.html#footnote-6" id="footnote-reference-5" role="doc-noteref"&gt;&lt;span class="fn-bracket"&gt;[&lt;/span&gt;6&lt;span class="fn-bracket"&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;, y se les hizo una serie de preguntas sobre sus orígenes. La primera pregunta era de fin abierto ("¿Por qué existió el primer X?"). Después que esta pregunta había sido hecha para cada ítem, a los niños se les hizo una segunda pregunta sobre cada uno. Por último, a los niños se les hizo una pregunta de diseño sobre cada ítem (por ejem. "¿Alguien o algo hizo que la primera montaña existiera o simplemente pasó?").&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;En respuesta a la primera pregunta, los niños de todo el grupo etario tendieron a dar un propósito como la explicación para los orígenes de cada tipo de objetos, fueran estos artefactos, entidades biológicas o entidades naturales no-biológicas. Cuando atribuyeron los orígenes de un ítem a un agente causal, tendían a atribuírlo más a un humano que a un agente sobrenatural, para todos los tipos de ítemes. Al responder la segunda pregunta los niños tendieron a dar explicaciones funcionales para cada tipo de ítem, aunque para objetos sobre los cuales podrían haber sabido las causas físicas (por ejem. montañas), tendían a no hacerlo. Los niños mayores también tendían menos a dar explicaciones funcionales que los menores. Por último, para la tercera pregunta, sobre diseño inteligente, los niños tendían a atribuir los orígenes de cada tipo de ítem a un diseñador inteligente, aunque esta tendencia fue más fuerte para artefactos que para entidades biológicas, y entidades biológicas para entidades naturales no-biológicas. Los niños menores también tendían más a atribuir diseño que los mayores, y estos niños británicos tendían menos a atribuir diseño a entidades naturales (biológicas y no-biológicas) que los estadounidenses.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;De esta manera, este estudio muestra de nuevo la tendencia a producir explicaciones teleológicas para artefactos e entidades naturales, aunque esta tendencia puede ser mitigada por el conocimiento de orígenes físicos, como lo indica su disminución en niños mayores, particularmente para objetos sobre los cuales tienen conocimiento sobre sus orígenes físicos. También indica que los niños tienden a creer que tanto los artefactos como las entidades naturales fueron diseñados por agentes inteligentes. Esta tendencia fue más fuerte cuando los niños espontáneamente dieron respuestas teleológicas a la primera pregunta de fin abierto (correlaciones cerca de 0.8), indicando que cuando los niños le asignan un propósito a algo, tienden también a creer que el propósito fue el resultado de una intención. Al igual que en estudios previos de explicaciones teleológicas, los niños británicos (quienes eran de varios grupos religiosos, incluyendo cristiano, musulmano, hindú y arreligioso) observavan el diseño con un poco menos de frecuencia que los estadounidenses, un hecho sin duda debido al más alto grado de religiosidad en EUA.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Estos estudios pueden proveer una luz sobre las recientes encuestas mostrando que cerca de 50% de los adultos estadounidenses creen en alguna forma de creacionismo, y otro 20-25% se inclinan en ese sentido. Hay varios factores que intervienen entre la infancia y la edad adulta que pueden influenciar esas creencias, tales como niveles más altos de educación religiosa y adoctrinación, y el alto nivel de religiosidad en EUA es seguramente un factor. Sin embargo, los estudios que demuestran que los niños atribuyen explicaciones teleológicas tanto a artefactos como a entidades naturales también muestran que esas explicaciones disminuyen cuando los niños crecen y obtienen más conocimiento científico. Por ejemplo, en el estudio sobre creencias en diseño inteligente, los niños tendieron mucho más a dar explicaciones funcionales para el origen de los ríos que de las montañas, cuando se les dio la opción entre una explicación funcional y una física. Los autores atribuyeron esto al conocimiento de los niños sobre volcanes, y a la relación entre volcanes y montañas. Los niños no poseían un conocimiento similar sobre el origen de los ríos, y entonces, bajo incertidumbre, tendían a hacer inferencias teleológicas. Ya que en los niños las inferencias de diseño parecen estar cercanamente relacionadas a las teleológicas, y las teleológicas son afectadas por la educación científica, una explicación para la alta incidencia de inferencias de diseño en adultos estadounidenses puede ser la falta de educación científica de calidad. Puede ser que en la edad adulta, el conocimiento científico adicional ya no afecta las creencias de diseño firmemente enraizadas, como lo habría hecho durante la niñez.&lt;/p&gt;
&lt;section id="notas"&gt;
&lt;h2&gt;Notas&lt;/h2&gt;
&lt;aside class="footnote-list brackets"&gt;
&lt;aside class="footnote brackets" id="footnote-1" role="doc-footnote"&gt;
&lt;span class="label"&gt;&lt;span class="fn-bracket"&gt;[&lt;/span&gt;&lt;a role="doc-backlink" href="http://sindioses.org/cienciaorigenes/intdesign.html#footnote-reference-1"&gt;1&lt;/a&gt;&lt;span class="fn-bracket"&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;Kelemen, D. (1999a). The scope of teleological thinking in preschool children. [La extensión del pensamiento teleológico en niños pre-escolares] Cognition, 70, 241-272. Kelemen, D. (1999b). Beliefs about purpose: On the origins of teleological thought. [Creencias sobre un propósito: sobre los orígenes del pensamiento teleológico] In M. Corballis, &amp;amp; S. Lea (Eds.), The descent of mind: Psychological perspectives on hominid evolution (pp. 278-294). Oxford: Oxford University Press.&lt;/p&gt;
&lt;/aside&gt;
&lt;aside class="footnote brackets" id="footnote-2" role="doc-footnote"&gt;
&lt;span class="label"&gt;&lt;span class="fn-bracket"&gt;[&lt;/span&gt;&lt;a role="doc-backlink" href="http://sindioses.org/cienciaorigenes/intdesign.html#footnote-reference-2"&gt;2&lt;/a&gt;&lt;span class="fn-bracket"&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;Kelemen, D. (1999a).&lt;/p&gt;
&lt;/aside&gt;
&lt;aside class="footnote brackets" id="footnote-3" role="doc-footnote"&gt;
&lt;span class="label"&gt;&lt;span class="fn-bracket"&gt;[&lt;/span&gt;&lt;a role="doc-backlink" href="http://sindioses.org/cienciaorigenes/intdesign.html#footnote-reference-3"&gt;3&lt;/a&gt;&lt;span class="fn-bracket"&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;Kelemen, D. (1999c). Why are rocks pointy? Children's preference for teleological explanations of the natural world. [¿Por qué las rocas son agudas? Preferencias de los niños por explicaciones teleológicas del mundo natural] Developmental Psychology, 35, 1440-1453.&lt;/p&gt;
&lt;/aside&gt;
&lt;aside class="footnote brackets" id="footnote-4" role="doc-footnote"&gt;
&lt;span class="label"&gt;&lt;span class="fn-bracket"&gt;[&lt;/span&gt;4&lt;span class="fn-bracket"&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;Evans, E. M. (2001). Cognitive and contextual factors in the emergence of diverse belief systems: Creation versus evolution. [Factores contextuales y cognitivos en la emergencia de diversos sistemas de creencias: Creación versus evolución] Cognitive Psychology, 42, 217-266.&lt;/p&gt;
&lt;/aside&gt;
&lt;aside class="footnote brackets" id="footnote-5" role="doc-footnote"&gt;
&lt;span class="label"&gt;&lt;span class="fn-bracket"&gt;[&lt;/span&gt;&lt;a role="doc-backlink" href="http://sindioses.org/cienciaorigenes/intdesign.html#footnote-reference-4"&gt;5&lt;/a&gt;&lt;span class="fn-bracket"&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;Kelemen, D., &amp;amp; DiYanni, C. (In Press). Intuitions about origins: Purpose and intelligent design in children's reasoning about nature. [Intuiciones sobre orígenes: Propósito y diseño inteligente en el razonamiento de los niños sobre la naturaleza] Journal of Cognition and Development.&lt;/p&gt;
&lt;/aside&gt;
&lt;aside class="footnote brackets" id="footnote-6" role="doc-footnote"&gt;
&lt;span class="label"&gt;&lt;span class="fn-bracket"&gt;[&lt;/span&gt;&lt;a role="doc-backlink" href="http://sindioses.org/cienciaorigenes/intdesign.html#footnote-reference-5"&gt;6&lt;/a&gt;&lt;span class="fn-bracket"&gt;]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p&gt;Los ítems fueron éstos, siempre mostrados en este orden (con los artefactos por último): rayo, ave, río, mono, montaña, inundación, bote, sombrero.&lt;/p&gt;
&lt;/aside&gt;
&lt;/aside&gt;
&lt;hr class="docutils"&gt;
&lt;ul class="nocalibre simple"&gt;
&lt;li&gt;&lt;p&gt;Volver a la sección &lt;a class="reference external" href="http://sindioses.org/cienciaorigenes/index.html"&gt;Ciencias de los orígenes&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/li&gt;
&lt;li&gt;&lt;p&gt;&lt;a class="reference external" href="http://sindioses.org/principal.html"&gt;Menú principal&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;/li&gt;
&lt;/ul&gt;
&lt;/section&gt;</description><category>diseño inteligente</category><category>niños</category><category>teleología</category><guid>http://sindioses.org/cienciaorigenes/intdesign.html</guid><pubDate>Sun, 13 Feb 2005 03:00:00 GMT</pubDate></item></channel></rss>