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<?xml-stylesheet type="text/xsl" href="../assets/xml/rss.xsl" media="all"?><rss version="2.0" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"><channel><title>Sin Dioses (Publicaciones sobre paleontología)</title><link>http://sindioses.org/</link><description></description><atom:link href="http://sindioses.org/categories/paleontologia.xml" rel="self" type="application/rss+xml"></atom:link><language>es</language><copyright>Contents © 2001-&lt;script&gt;var hoy=new Date(); document.write(hoy.getFullYear())&lt;/script&gt;&lt;noscript&gt;2100&lt;/noscript&gt; &lt;a href="mailto:editores-sindioses@googlegroups.com"&gt;Sin Dioses&lt;/a&gt; Se permite la reproducción del contenido para fines educacionales y/o científicos siempre y cuando se mencione claramente nuestro sitio web, así como el nombre del autor de cada artículo. Se prohibe su reproducción con fines comerciales.</copyright><lastBuildDate>Sun, 16 Nov 2025 22:42:55 GMT</lastBuildDate><generator>Nikola (getnikola.com)</generator><docs>http://blogs.law.harvard.edu/tech/rss</docs><item><title>El devorador de dinosaurios</title><link>http://sindioses.org/noticias/dinosaurios.html</link><dc:creator>Glenys Álvarez</dc:creator><description>&lt;p class="primera"&gt;Las cosas marchan bien en el mundo de la paleontología; hasta que aparece un nuevo fósil. De hecho, junto a la antropología y a la arqueología, esta área científica del conocimiento depende mayormente de los huesos preservados para formar y continuar sus historias. Esta semana, la presentación de dos nuevos animales cambia, o quizás amplía, la visión que teníamos del mundo entre los dinosaurios. Pero esta vez no se trata de uno de estos gigantescos reptiles sino de nuestros ancestros: un mamífero antiguo que al parecer ni se escondía ni era víctima sino un feroz depredador que, nada más y nada menos, se alimentaba de dinosaurios.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Todo este tiempo, la idea de los pequeños mamíferos que vivían a la par con los dinosaurios estaba poco clara. Se  pensaba que la mayoría estaba compuesta de roedores que sobrevivían escondidos bajo la sombra de los gigantescos reptiles. Sin embargo, la hipótesis está a punto de cambiar gracias a dos fósiles descubiertos en condiciones impresionantemente intactas que han dejado maravillado al equipo chino que trabaja en la provincia de Liaoning, al noroeste de China. Este lugar, compuesto por cenizas volcánicas y arenisca, ha preservado fósiles importantes para la paleontología, desde dinosaurios con plumas hasta aves antiguas y peces. Pero esta vez, las sorpresas descubiertas han dejado a los científicos emocionados con los pequeños animales.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;"Hemos descubierto un mamífero pequeño, como del tamaño de una musaraña y parecido a estos marsupiales, de 130 millones de años de antigüedad. Cuando analizábamos el fósil nos dimos cuenta que otro animalitos se encontraba dentro de él. Inmediatamente pensamos que se trataba de un embrión, sin embargo, al analizar las pequeñas piezas de huesos descubrimos que era un dinosaurio, un pequeño Psitosaurio, quizás un poco más grande que un bebé, que sirvió como la última cena del mamífero", explicó Meng Ji, coautor del estudio y curador de paleontología en el Museo Americano de Historia Natural en Nueva York.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El dinosaurio se encontraba ubicado en la parte baja del lado izquierdo del fósil mamífero, justamente en el lugar perteneciente al estómago de los animales extintos. "Los dientes de Repenomamus robustus, el nombre científico del animal, no son dientes de vegetarianos pues no están hechos para morder plantas sino para masticar huesos, el animal en su estómago es una muestra fiel de ello", explicó el doctor Zhe-Xi Luo, paleontólogo del Museo Carnegie de Historia Natural en Pittsburg y miembro del equipo.&lt;/p&gt;
&lt;section id="dos-nuevos-mamiferos"&gt;
&lt;h2&gt;Dos nuevos mamíferos&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Además del fósil de R. robustus, los paleontólogos también descubrieron otro animal, mucho más grande que el primero (un 50% más), que cambia la visión que teníamos de los mamíferos durante la época de los dinosaurios. El nuevo hallazgo muestra una era Mesozoica con una diversidad de especies mayor, donde los mamíferos eran mucho más grandes y variados de lo que pensábamos. El nuevo animal, bautizado como Repenomamus gigantus pesaba algunas 30 libras y era del tamaño de un perro mediano, los expertos afirman que era parecido al conocido demonio de Tasmania.&lt;/p&gt;
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&lt;section id="muertos-mientras-dormian"&gt;
&lt;h2&gt;Muertos mientras dormían&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;Los paleontólogos alegan que es probable que estos animales estuviesen durmiendo cuando murieron. Los expertos se basan en la posición de descanso en que encontraron la mayoría de los fósiles.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;"Todos parecen estar durmiendo. Es posible que los gases venenosos provenientes de la actividad volcánica sean responsables de las muertes de estos animales. Es probable que hayan muerto mientras disfrutaban de una siesta después de un exótico almuerzo o una fabulosa cena de dinosaurios", explicó para la prensa Meng Ji.&lt;/p&gt;
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&lt;/section&gt;</description><category>paleontología</category><guid>http://sindioses.org/noticias/dinosaurios.html</guid><pubDate>Mon, 24 Jan 2005 03:00:00 GMT</pubDate></item><item><title>Paleontología</title><link>http://sindioses.org/noticias/peces.html</link><dc:creator>Glenys Álvarez</dc:creator><description>&lt;blockquote&gt;
&lt;p&gt;&lt;strong&gt;Paleontología.&lt;/strong&gt; De acuerdo con las investigaciones, durante la era Devoniana, de 370 a 360 millones de años atrás, los peces comenzaron su lento cambio de animales acuáticos a terrestres.&lt;/p&gt;
&lt;/blockquote&gt;
&lt;p class="primera"&gt;Hundido en la gravilla roja de un camino en Pennsylvania se encontraba el fósil de la extremidad de un curioso animal de más de 300 millones de años. El lugar está siendo excavado desde 1993 y los paleontólogos han descubierto que se trata de un oasis fosilizado de animales de la era Devoniana que comprende desde 370 a 360 millones de años atrás.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Esta área en Pennsylvania estaba entonces cubierta de corrientes superficiales y deltas que desembocaban en el mar. Los investigadores han descubierto muchos animales allí pero el fósil de la extremidad de uno de ellos ha desatado excitación ante la combinación curiosa de la pequeña extremidad. El diminuto hueso llamó la atención de un paleontólogo llamado Fred Mullison que se fijó en él hace un par de años. Los análisis desvelaron una cantidad de historias evolutivas sobre estos primeros peces que decidieron comenzar a explorar la tierra.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;"El animalito que poseía la extremidad era como una combinación de pez y anfibio pero notamos que el brazo había desarrollado una fortaleza impresionante y que su forma anatómica permitía que el animal hiciera lagartijas. Es fácil imaginarnos a este animalito en las playas del lugar sacando la cabeza para tomar aire y llenar sus pulmones emergentes y también echando un primer vistazo a un nuevo mundo terrestre luego de una existencia completamente acuática", expresó para el periódico The New York Times el doctor Neil H. Shubin uno de los miembros del equipo paleontológico que ha presentado los resultados del estudio en el diario científico Science.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los investigadores aseguran que el análisis de esta extremidad ha confirmado que los cambios evolutivos que ocurrieron en la era Devoniana son universales. "Imaginamos una especie de salamandra robusta con el cuerpo ya casi preparado para la vida en la tierra. Es como una combinación de pez primitivo con un anfibio. Medía como dos pies de longitud y ya había adaptado parte de sus aletas para que parecieran brazos. Lo que hemos examinado es el húmero que mide unas dos pulgadas y media", explicó Ted Daeschler también parte del equipo que fue realizado en la Universidad de Chicago y en la Academia de Ciencias Naturales en Filadelfia. "Este lugar está repleto con fósiles de la era y debe ser estudiado profundamente. Es probable que descubramos varias sorpresas más allí", concluyó Shubin.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los científicos aún no le han dado nombre al nuevo animalito.&lt;/p&gt;
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&lt;h2&gt;Detalles del fósil&lt;/h2&gt;
&lt;p&gt;El hueso encontrado mide dos pulgadas y media y tiene conexiones a varios músculos. Al parecer, el animal había desarrollado cierto poder en sus nuevos brazos. De acuerdo con los investigadores, se trata del húmero más antiguo jamás estudiado y parece ser un vínculo entre las aletas de los peces y los brazos y las piernas de los  anfibios. El animalito, en pocas palabras, era capaz de hacer lagartijas, probablemente para sacar su cabecita del agua, en playas no muy profundas, llenar sus pulmones  que apenas comenzaban a emerger y comenzar el cambio lento de criaturas acuáticas a animales terrenales.&lt;/p&gt;
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&lt;/section&gt;</description><category>paleontología</category><guid>http://sindioses.org/noticias/peces.html</guid><pubDate>Thu, 08 Apr 2004 03:00:00 GMT</pubDate></item><item><title>Los tiranosaurios, de cazadores a carroñeros</title><link>http://sindioses.org/noticias/noticia8.html</link><dc:creator>Glenys Álvarez</dc:creator><description>&lt;p class="primera"&gt;La malvada y puntiaguda “sonrisa” del Tiranosaurio Rex es conocida en casi todo el mundo. Hollywood se ha encargado de imaginar por nosotros otra pesadilla, un monstruo gigantesco capaz de correr y devorar todo lo que se mueve a su alrededor. Fuerza, agilidad, destreza y poderosas mandíbulas, son características de los T-rex creados por Steven Spielberg en sus famosos Parques Jurásicos y, parece que el director se equivocó en algunos elementos al reproducirlos. Según nuevos estudios, realizados en la Universidad de Stanford en Palo Alto, California, los tiranosaurios no podían correr, aunque sus gigantescos pasos eran capaces de avanzar caminando hasta 20 kilómetros por hora.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;El estudio sobre el comportamiento de animales extintos es sumamente deductivo. Es imposible que los paleontólogos sepan con certeza la forma en que corrían, caminaban, se movían y se comportaban los dinosaurios, ya que no existen especimenes cuyo estudio pueda corroborar estas deducciones. Por lo tanto, los investigadores han basado sus estudios en las huellas encontradas, su frecuencia y su largo, para así sugerir la velocidad y la forma de moverse de estos animales. Hasta el momento, las huellas que se habían estudiado sugerían que los animales grandes como el T-rex que pesaba más de 6,000 kilos, podían caminar a pasos gigantescos ya que sus patas medían 2.5 metros de largo. Por lo que una lenta caminata los llevaría muy lejos. Sin embargo, la velocidad no podía haber sido más alta porque los tiranosaurios eran demasiado grandes y hubieran necesitado piernas imposibles de sostener.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los músculos y los huesos de los vertebrados no aumentan de volumen tan rápidamente como puede hacerlo su peso y su volumen de masa. Mientras más pequeño es un animal, menos fuerza muscular se requiere para impulsarlo en una carrera veloz. John Hutchinson y Mariano García, usaron un modelo comprobado en caimanes y gallinas, dos familiares todavía vivos de los dinosaurios, para sugerir de sus resultados, respuestas a la velocidad en que se movía un tiranosaurio. Lo primero fue estimar el mínimo de masa muscular que necesitan diferentes animales para correr y ganar velocidad.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;“La postura del animal y el largo de la fibra muscular en sus piernas son factores determinantes al momento de establecer la fuerza que podrá lograr para mover su cuerpo. Es lógico que, mientras más peso y volumen de masa, menos poder tendrá para moverse con rapidez”, explicó García.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Los estudios con gallinas y caimanes concluyeron que las gallinas sólo necesitan el 9% de su masa muscular en cada extremidad, para ser buenas corredoras. Las gallinas modernas tienen el 17% de dicha masa en sus extremidades, por lo tanto, pueden correr velozmente. Los caimanes, por otro lado, no tienen la misma suerte. Para poder correr con un poco de velocidad, estos animales necesitan de sus cuatro patas. Con las extremidades traseras no es mucho lo que pueden moverse.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Cuando un animal corre, ambos pies se elevan del suelo. Para generar esta energía en un animal de seis mil kilos se necesitarían por lo menos dos extremidades que contengan, cada una, el 80% de toda la masa muscular del cuerpo. Algo hasta el momento imposible. Lo máximo en contenido de masa muscular, proporcional al cuerpo, en las extremidades de un vertebrado es de 50%. Una gallina del tamaño de un tiranosaurio necesitaría del 99% de la masa muscular, en cada una de sus patas, para correr con la velocidad que lo hace ahora normalmente.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;“Los tiranosaurios no eran tan lentos porque eran grandes, pero no eran más rápidos por la misma razón. Sus piernas eran tan largas que los desplazaban rápidamente en comparación con animales de pasos menos largos. Sin embargo, su peso de más de seis mil kilos le impedía que se desplazara más rápido. Es probable que caminara tan rápido como un hipopótamo a toda velocidad”, declaró Per Christiansen de la Universidad de Copenhagen.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;Muchos paleontólogos piensan que estos animales no eran cazadores sino carroñeros.&lt;/p&gt;
&lt;p&gt;“Con su paso tan lento y brazos tan débiles, puede que los tiranosaurios se alimentaran de los restos de animales que otros cazaban”, explicó Andrew Biewener de la Universidad de Harvard. “Pero también cabe la posibilidad de que se alimentaran de otros dinosaurios grandes más lentos que ellos. Es algo que nunca sabremos con seguridad”.&lt;/p&gt;
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&lt;/div&gt;</description><category>paleontología</category><guid>http://sindioses.org/noticias/noticia8.html</guid><pubDate>Tue, 25 Mar 2003 03:00:00 GMT</pubDate></item></channel></rss>